#DeRutaConNiños: Cuevas del Tito Bustillo. 

6sJ9XmaZgHmpq2PrvJ2CcsFGzkip9LmKNos vamos de excursión con los peques,  aunque esta vez los más peques se quedan fuera comiendo y disfrutando del día con los Papis. Y las mamis nos vamos de visita cultural con los niños mas grandes para ver Arte Rupestre en la Cueva del Tito Bustillo en Ribadesella,  Asturias.

La cueva fue descubierta en 1968 por un grupo de montaña al descender por la cima de Pozu’ l Ramo. Allí descubrieron las pinturas prehistoricas. Pero a los pocos días,  uno de loa miembros del grupo perdió la vida en la montaña y la cueva se rebautizo como “Tito Bustillo”,  nombre con el que se conocía a este montañero. Podéis leer la historia en la página web de la cueva.

Nosotros sacamos las entradas unos días antes por Internet,  y es hay que ir con ellas desde casa, nosotros vamos el sábado a las 2. Solo se permite la entrada de 15 personas por pase y la visita dura 1 hora aproximadamente. Podéis leer las condiciones aquí además de las fechas de apertura  (este año 2017 estan hasta el 29 octubre)

Se pueden adquirir aqui

Hay dos opciones:

  • Entrada a la cueva+ Centro de Arte Rupestre: 7,34€
  • Entrada al Centro de Arte Rupestre: 5,30

Los Miércoles es gratuito y además con la entrada te hacen descuento en la entrada del MUJA (Museo Jurásico de Asturias)

Teníamos la entrada para ver la cueva y el centro de Arte, pero a este último no nos dio tiempo, teníamos las entradas para las 2 de la tarde y a las 3.30 teníamos reserva en el Restaurante, al lado de Arriondas, así que ya íbamos un poco justos de tiempo.

Llegamos al centro de Arte con el tiempo justo de enseñar nuestra entrada en el móvil y que nos dieran una en papel para poder acceder a la cueva. Hay que estar a la entrada de la cueva entre 5 y 10 minutos antes, porque si llegas tarde no esperan. A las 2 en punto llego el guía y entramos.

El primer tramo no es cueva, esta hecha por el hombre para tener un mejor acceso a la cueva, el original queda muy lejos de Ribadesella y además el acceso es muy complicado. Fuimos pasando varias puertas, cuyo cometido era impedir las corrientes dentro de la cueva, pero como hay un rio que discurre junto a la cueva, estas puertas tienen unas pequeñas puertas para que pueda pasar el agua en caso de inundación (frecuentes en época de lluvias)

Una vez dentro de la cueva llaman la atención todas las estalagmitas y estalactitas, pero solo se pueden admirar de vez en cuando, ya que nosotros caminamos hacia la estancia de las pinturas, solo parando de vez en cuando para recibir alguna explicación del guía sobre esa parte de la cueva. Y mejor mirar para el suelo,  porque se puede tropezar fácilmente.

En la cueva hay varias cámaras de difícil acceso que tienen en su interior pinturas, pero que al ser de difícil acceso no están abiertas para el público y tan solo se pueden visitar con un permiso especial.

Pasamos por lo que fue la entrada original, por la que entraban los hombres y mujeres de hace miles de años, pero que se derrumbo muchisimo antes de que la cueva fuera redescubierta en el 68 y justo al lado, la cámara donde vimos las pinturas; caballos violetas, renos, uros, … no todos reconocibles a simple vista. Aún me pregunto como a la luz de un tuétano eran capaces de dibujar y más teniendo en cuenta que buscaban una forma concreta en la roca para darles un efecto “3D” (llamemoslo así) a la figura que dibujaban.

Tuvimos un guia magnifico, nos lo explico todo muy bien y respondió a todas nuestras preguntas, tanto es así que la visita en lugar de durar entre 45min y 1hora duro 1h y 20 minutos, con lo que llegamos bastante tarde a la comida.

Me gusto mucho la visita, como dije al principio no pudimos visitar el centro de arte y ademas una segunda cueva, por lo que dejaré una segunda visita para cuando P sea más grande y pueda visitarla él también y hacer sus preguntas y responder a las del guía como hacía el niño que venía con nuestro grupo, y que el guía, muy acertadamente, hizo la estrella del grupo. Preguntas con muy buena puntería algunas y respuestas a veces no tanto. Me hizo recordar que lo que somos ahora es lo que hemos aprendido durante nuestra niñez y que aprendemos mucho por el camino, como por ejemplo que en esas cuevas no se guiaban por la luz del sol (como respondió nuestro pequeño acompañante). Es más, estamos aprendiendo durante toda nuestra vida.

No os cuento más y os dejo descubrirla por vosotros mismos. Un beso y espero que os haya gustado.

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